Viejos CreyentesEn la segunda mitad del siglo 17, cuando la Iglesia Rusa alcanzó su poderío más grande, ocurrió su cisión. La causa consistía en las reformas de iglesia dirigidas por el patriarca Nikon. Las reformas tenían del objetivo la unificación de las tradiciones rusas de la iglesia orotodoxa con las de la griega. Incluían los cambios en escribir algunas palabras en la Biblia (por ejemplo, el nombre ruso de Jesús – “Isus” se hizo escribirse con dos letras “i” - Iisus), el sustitución del señal de la cruz al de tres dedos, realización de las peocesiones en la dirección contraria (contra el sol) y algunos otros. Los adictos de la vieja creencia que no aceptaron las novedades fueron referidos a los herejes y separados de la iglesia ortodoxa oficial. Aquel gente fueron sometidos a las represiones muy crueles que rompían a los débiles y hacían crueles a los fuertes. En signo del protesto contra la nueva doctrina unos viejos creyentes quemaban a si mismos en fuego, otros organizaban levantamientos y sublevaciones contra las reformas y persecuciones, los terceros se fugaban a las regiones remotas de Rusia y fuera de sus límites. Gradualmente los viejos creyentes se separaron en grupos pequeños, pero en todas partes donde aparecían roturaban nuevas tierras, formaban comunas y conservaban piadosamente su cultura y tradiciones de la antigüedad. Una parte de los viejos creyentes fue exiliada a Siberia donde inicialmente su tarea consistía en desarrollar la agricultura y aprovisionar con pan a los Cosacos que protegían las fronteras con China y Mongolia y a los criminales que trabajaban en los placeres de plata y oro. A los viejos creyentes les llamaron en Trasbaikalia como “semeiskie” (de la palabara rusa “semiá”- familia) por que vivían por familias grandes. Eran primeros quien empezó a cultivar la tierra con el arado. La tierra era arenosa y pedrosa, no conveniente para la agricultura por completo. Sin embargo, el talento y la laboriosidad grande convirtieron “la piedra” en la tierra fértil. Con la llegada de los “semeiskie” en Trasbaikalia empezó el intecambio de las culturas buriata y rusa en la esfera doméstica. Los buriatos adquirieron la experiencia grande de los “semeiskie” en el cultivo de cereales, en la construcción de viviendas y en la gabadería (empezaron a criar el ganado lanar). A pesar del cierto aislamiento de los semeiskie los matrimonios de estos con los locales no eran raros. Los novios debían aceptar la creencia y pasar el bautismo en el agua. Los pueblos de los semeiskie (Tarbagay, Kuitún, Bolshoy Kunaley, Desyatnikovo) se destacan por su aspecto colorado que se reconoce siquiera por el ojo inexperto. Hacían gran caso a la belleza exterior de la vivienda, por eso la adornaban con pinturas coloradas que sustituyeron “encajes de madera”. La tradición de pintar las casas con los colores brillantes sigue practicándose hasta hoy día. El adorno decorativo y pintura de las cornisas, contraventanas y jambajes deleita la mirada por su diversidad colorosa. Sobre todo, es imposible encontrar dos casas que serían ser iguales de su adorno. El canto de los semeiskie se destaca por su interpretación multivocal. Sus canciones prolongadas representan el alcanze principal de la cultura folclórica de los semeiskie. A ellos les gusta mucho cantar. Puede ser que en esto consiste el optimismo y la salud moral de la gente que ha sobrevivido muchos gravámenes de vida. Para los habitantes de Siberia la palabra “semeiskie” no es desconocida. Se asocia directamente con las casas hermosas, adornos brillantes y danzas provocativas. Los semeiskie poseen por muchas características buenas: fuertes fundamentos morales, culto de familia, laboriosidad de envidia, gran estimación de los adultos y, lo principal, la fe en sus antecesores. © Este texto es la propiedad intelectual de SRL BaikalNature.
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